sábado, 30 de junho de 2012

Marcio Fonseca entrevista Santiago Cao


Santiago Cao

Santiago, fale algo sobre sua vida pessoal
Nací en Buenos Aires, Argentina el 12 de noviembre de 1974, en una familia donde ambos padres eran médicos dedicados intensamente a su profesión pero que tenían, por decirlo de algún modo, otras grandes pasiones por fuera de la medicina: mi padre el trabajo manual (construía con fósforos y cola, réplicas de barcos e iglesias a escala reducida),  y mi madre aprovechaba cuanto podía para viajar hacia otros lugares. Creo entonces que ante tanto mandato subliminal de ser un profesional, me he rebelado inconscientemente ante ello haciendo de mi vida lo que para ellos era secundario, es decir, trabajar con mis manos y viajar.
La familia de mi madre vivía en una ciudad del interior de la provincia de Bs As llamada Arrecifes, ubicada a 179 kilómetros de donde vivíamos nosotros, y por ese motivo el viajar fue introduciéndose dentro mío como un objeto de placer. Viajar significaba transportarme a otros mundos y otros afectos. Allí vivían mis abuelos que fueron como padres para mí. De modo tal que parte del año vivía en una ciudad y al llegar las vacaciones, junto con mi hermana Constanza que es dos años menor que yo, nos transportábamos hacia esta otra ciudad.  Nuestros padres se separaron cuando yo tenía 9 años y esto repercutió en que buscara en la figura de mi abuelo el rol del padre. De él aprendí mucho. Tanto es así que cuando falleció fue como si hubiera muerto Dios. Y ya sin Dios sobre la tierra estuve viajando a la deriva recorriendo Sudamérica durante dos años. En aquella época previa a su muerte, yo estudiaba Psicología y daba clases de Neurobiología, pero a raíz de una experiencia vivida en un pueblo de costa de Ecuador llamado Montañita, mi vida había entrado en una profunda crisis de existencia. Había recorrido durante los 2 meses de mis vacaciones de verano un poco de Bolivia, Perú y Ecuador. En este último país tuve la suerte de llegar a donde tenía que llegar, es decir, a participar de una ceremonia de San Pedro (cactus que al igual que el Peyote es utilizado como planta sagrada transmisora de conocimientos). Luego de esa ceremonia fui al mar y allí tuve una experiencia de comprensión de la “realidad” distinta a la que había tenido hasta ese entonces. Experiencia tan intensa, que luego de ella no pude volver a comprender las cosas del modo en que lo había hecho hasta ese momento. Tan intensa que al regresar a Buenos Aires abandoné la carrera de Psicología (en realidad abandoné la construcción de la realidad que desde allí me transmitían) y comencé a estudiar la Licenciatura en Artes Visuales. Pero el conflicto entre la “realidad” heredada socialmente y la que había comprendido tras esa experiencia en Ecuador se había agudizado.
En octubre del año siguiente murió mi abuelo y una parte de mi historia moría con él. Pienso ahora que esta muerte profundizó la crisis de existencia que estaba viviendo. Ya sin una parte de mi pasado, precisé entonces salir a recorrer otra historia de vida. Partí nuevamente hacia Ecuador con intención de quedarme los dos meses del verano, pero ya en Montañita decidí que no quería regresar. Fue allí donde se unieron el trabajo manual y el viajar. Aprendí a hacer artesanías y malabares y con estas herramientas estuve recorriendo Sudamérica durante 2 años. Un viaje a la deriva que me introdujo en un presente continuo donde tenía la sensación de que mi vida “desde siempre y para siempre” había sido y sería eso: existir sólo en la duración del presente.







- Como foi sua formação artística?
Mi formación artística entonces fue el cruce de varias cosas. De la psicología, de las Artes Visuales, del Teatro, de la Literatura y fundamentalmente de las experiencias vividas a lo largo de ese viaje de dos años y de los viajes más breves que le sucedieron. En ese existir en tanto duración del presente fue donde aprendí a trabajar y desarrollar el concepto de acción duracional que en mis propuestas se torna una herramienta de (des)velo de prácticas cotidianas. Y este (des)velo no es otra cosa que los continuos (des)velos que he aprendido a Ver gracias a los otros modos de Ver propios de cada contexto y de cada persona. Modos que me han enseñado a comprender la inutilidad de creer en la existencia de una única realidad.







- Que artistas influenciam seu pensamento?
En realidad quienes influencian mi pensamiento son aquellos Otros con los cuales puedo conversar e intercambiar opiniones, más allá de si exhiben el rotulo social de “artista” o no. Hay “grandes artistas” cuyas obras de performance pueden maravillarme, pero que no generan más que elogios de mi parte. Quienes me influencian son quienes intercambian conmigo algo más que una imagen de su obra. Puedo nombrar como ejemplo a algunos artistas cuyos trabajos no solo me conmueven sino que además tengo un fluido intercambio de palabras y afectos en conversaciones que muchas de las veces se desarrollan con un vino de por medio: Juan Montelpare (argentino residente en Ecuador), Rose Boaretto (brasilera), Verena Stenke y Andrea Pagnes (ella alemana y él italiano, mejor conocidos como VestAndPage), Camila Mello (brasilera residente en Inglaterra), Eduardo Lemu Martínez (argentino), George Sander (brasilero), Valeria Andrade (ecuatoriana), Nathalie Aguezomo Mba Bikoro (de Gabón –África- pero reside en Inglaterra), Aidana Rico Chávez (venezolana residente en Argentina) y tantos otros y otras que son con quienes puedo co-construir pensamientos producto de un intercambio de opiniones y afectos. Pocas son las personas que me han movilizado sin haber tenido la oportunidad de “sentarme” a conversar con ellas (aunque he mantenido largas charlas con sus libros): pienso ahora en Foucault, en Jodorowsky, o también en George Orwell. Y muchas en cambio han sido quienes me han ayudado a construir mi pensamiento. Pienso en Alan Larsen, con quien nos hemos pasado largas noches frente a un tablero de ajedrez charlando sobre variados temas al punto de descubrir que habíamos olvidado ya a quien lo correspondía realizar la siguiente movida de piezas. O también Meme Abú Arab y Eliza Moreira, quienes me ayudaron inmensamente desde sus propios planteos a comprender las relaciones interpersonales y los mandatos sociales que se activan en ellas. O aquel hombre que vivía en la calle y que un día en que creía que mi vida era una mierda me detuvo en mi caminar para pedirme un cigarrillo y con su pregunta me permitió comprender la realidad que estaba produciendo desde mi subjetividad. “¿Cómo le está yendo?”- me preguntó mientras le convidaba el cigarrillo pedido. “La verdad es que con muchísimos problemas”- le respondí, a lo que acto seguido él me preguntó “¿ahhh usted también está viviendo en la calle?”. Solo pude guardar silencio y cuando abrí mi boca, de ella salieron solamente palabras de agradecimiento por mostrarme la simpleza y levedad de los problemas que me aquejaban en ese entonces.








Como você descreve seu trabalho como artista?
Me gusta pensarlo como prácticas de (des)velo de situaciones cotidianizadas socialmente. Acciones micropolíticas que pretenden generar un “corrimiento” en quienes las observan. Cuando acciono interviniendo el espacio público busco hacerlo sin cámaras a la vista y sin dar indicios de que lo que allí está sucediendo tiene vinculación con una propuesta artística. Pienso que cuando de aquello no hay nada ni nadie que pueda dar referencias concretas, quien comienza a darle significación es el propio observador. Si no hay cámaras que estén registrando (o al menos si dichas cámaras no son visibles), si no hay un público convocado de antemano para presenciar el acontecimiento, y si quien o quienes accionan no dan respuestas de lo que está sucediendo, los que responderán serán precisamente los que por allí transiten. Y por este motivo, opto por el uso de la mirada como herramienta de comunicación e interrelación. Al mirar en silencio a los ojos de la persona que me habla, al no responder oralmente, evito cerrar en una única respuesta (la mía) las múltiples preguntas que me hagan. Siendo así, guardando para elporqué, el sentido de la acción, obtengo a cambio múltiplesporqués, múltiples sentidos, ampliando y enriqueciendo la propuesta inicial.
Pienso que este inicial “vacío” de respuestas genera una angustia en el espectador; angustia que buscará “tapar” llenándolo de respuestas automáticas. Aquí podemos pensarlo como un espectador sabi(d)o en tanto estas respuestas son los saberes acumulados y aportados por el contexto donde se formó y vivió. Saberes que buscan neutralizar todo tipo de situación que rebalse de lo cotidiano estable(cido). “Debe estar drogado o borracho”, “no tiene nada mejor que hacer”, “debe ser una protesta” o simplemente “algo debe ser”, son respuestas que se escuchan con frecuencia. Pero cuando desde la duración se sostiene dicha acción, cuando ella supera el tiempo “lógicamente” establecido para encuadrarse en esas respuestas (durando por ejemplo horas o días) las mismas comienzan a “caer”. ¿Un nuevo vacío de explicaciones se genera? Este espectador sabi(do) se torna un espectador ignorante. Y si continuáramos más allá en el tiempo, si ese cuerpo comenzara a dar indicios de dolor o daño, podríamos pensar que dicho dolor sería percibido y amplificado por este espectador ignorante como propio. ¡Y cuando nos duele queremos hacer algo para evitarlo! Es allí -cuando dejan de observar para intervenir la acción- que se transforman en Interactores que definirán un nuevo rumbo o un nuevo desenlace para la propuesta inicial.
En este sentido, entre ésta propuesta inicial y lo resultante, hay una distancia tan grande que me genera cuestionamientos entorno al concepto de autor de dicho trabajo. Es decir, sin estos Interactores que han definido el resultado de la acción, la misma no hubiera acontecido de ese modo. Y siendo que estas personas permanecen anónimas en los registros difundidos posteriormente, más que una multiplicación de autores pienso en una “dilución de la autoría” para este tipo de propuestas.
Entonces y resumiendo, considero mi trabajo como acciones micropolíticas que permiten a quienes por allí transitan su cotidiano acontecer de pasivos espectadores, ser corridos a un estado de excepción aconteciendo con ellos como activos Interactores.


O que você pensa sobre as Bienais e Feiras de Arte?
Pienso que estos espacios son los espacios de los Saberes Dados y que como tales es muy difícil insertar en quienes por allí transitan las preguntas que posibiliten nuevas respuestas y por ende que provoquen este cambio de Espectador Sabi(d)o a Interactor.




Você escreve sobre seu trabalho?
La escritura es parte de mi trabajo. No escribo “sobre mi trabajo” sino que al escribir estoy completándolo. Considero ésta escritura como un otro tipo de registro que, al igual que el fotográfico, el filmado o el sonoro, harán un recorte subjetivo de lo sucedido. La escritura, en este caso, la considero como un registro narrativo subjetivo de lo acontecido durante la acción.


É possível viver de arte na Argentinal?
Primero habría que definir a que se llama “arte” para luego poder saber si es posible vivir de aquello. Y luego de esto preguntarnos si de lo que se “vive” es del acto de producir o de los productos residuales resultantes de aquel acto. Entonces quiero proponer una afirmación: Todo “arte” es procesual. El resultado final sólo es un soporte que guarda impresiones, a modo de un registro, de lo sucedido. De tal manera, una pintura es el conjunto de pinceladas que, en tanto índices, nos inducen a pensar que allí hubo de suceder una acción que consistió en imprimirle a la tela la pintura que se observa. Pero la obra no es ella, sino todo el proceso que le llevó al artista finalizarla, considerando este período desde su inicio hasta la última pincelada. Sus aciertos y desaciertos. Sus encuentros a solas con el objeto, y frente a otras personas. Los comentarios de estas otras personas. Los accidentes acontecidos durante el proceso, los imprevistos.
La resultante, el objeto, no es más que un cúmulo de registros cuyo valor es dado por un mercado que solo puede tener acceso a lo que queda por fuera de ese proceso, es decir, el residuo. En todo caso, de lo que podemos estar seguros es de que el mercado guarda más valor en este “objeto residual”, que en el proceso de creación misma.
¿Y si le preguntamos a este artista el porqué -luego de terminar una pintura- inicia nuevamente el proceso partiendo desde un lienzo vacío, que creen que nos diría?
Y en  mi caso particular… en tanto no produzco obra objetual, es muy difícil conseguir que alguien se interese en financiar la producción de conocimiento, con lo cual preciso financiar mis gastos cotidianos, y por ende la mayoría de mis propuestas, por otros medios no considerados como artísticos.


 Como você descreve seu trabalho como professor de arte?
Considero ese espacio como un lugar de experimentación y de construcción colectiva de discursos. Busco que los conceptos no se adquieran desde la transmisión oral y la “confianza” otorgada a la persona que ocupa el rol de profesor y los conocimientos que porta (o en palabras de Freud, el “Sujeto Supuesto Saber) sino que dichos conceptos se hagan “carne” en las personas, que los vivencien desde su propia percepción y desde allí que los comprendan según su propio modo personal. Por ello estoy más interesado en generar situaciones o experiencias en las clases sobre determinados temas, como por ejemplo la temporalidad, que de hacer una exposición oral del concepto de “tiempo en la obra de arte”.
Para graficar mejor esta metodología, voy a citar una parte del texto de mi Tesis de Licenciatura en Artes Visuales donde hago mención a esto mismo:



Unas semanas atrás tuve la suerte de dar una clase sobre el Tiempo y el Espacio. Me interesaba que lxs estudiantes pudieran pensar estos temas, no desde la teoría a la práctica, sino, desde la experiencia personal a la teoría colectiva. De modo tal que decidí realizar un experimento.

Llegué a la clase exactamente con 30 minutos de demora y al ingresar, sin saludar ni emitir palabra alguna a nadie, instalé en el frente de la misma una silla y una mesa. Detrás había, colgando de la pared, una pizarra. Con tiza blanca escribí sobre la misma:



VAMOS A HACER TIEMPO



Cerré la puerta, me acomodé en la silla, y previo programar mi teléfono celular para que una alarma se activara 20 minutos después, me dispuse a dormir con los brazos y torso apoyados sobre la mesa. No fue realmente un sueño profundo sino, más bien, un dormitar desde el cual podía escuchar lejanamente algunas de las conversaciones que tenían los y las estudiantes durante ese período.

A los 20 minutos sonó la alarma. Estiré los brazos. Me desperecé e imponiendo un tono grave a la voz, le pregunté a una de las estudiantes que no había dejado de hablar en todo el tiempo que duró la experiencia

- ¿Qué hiciste durante todo este tiempo? ¿Lo aprovechaste o perdiste el tiempo?

Como vio que la miraba serio, dejó de reír y un poco nerviosa respondió

- Pienso que estuve perdiendo el tiempo

- ¿Y vos? -Le pregunté a otro de los estudiantes- ¿aprovechaste el tiempo o lo perdiste?

La respuesta fue la misma. Dijo haberlo perdido.

- Entonces, si hemos perdido el tiempo, ¿alguien me puede decir dónde está? -pregunté

- O mejor aún –acoté- alguien me puede mostrar donde está el resto del tiempo que no hemos perdido. Y los que creen que hemos estado “haciendo tiempo”… ¿me pueden mostrar dónde está ese tiempo que hemos hecho?

Acto siguiente sonreí. Ya no hacía falta jugar al hombre serio que se molesta por haber “perdido” el tiempo. La clase entera transcurrió en un intenso debate donde, con los y las estudiantes, analizamos los distintos conceptos de Tiempo.”

(Texto extraído de “El Corporear como Práctica de Restauración-Restitución Simbólica en la Era de las Comunicaciones Virtuales”, p. 25. Tesis de Santiago Cao. Disponible en:


 Quais são seus planos para o futuro?
¿Para cual de mis “futuros”? Mi futuro cambia el tiempo todo, entonces comentar mis planes de algo que sé que no irá a acontecer me parece una inutilidad.

 O que faz nas horas vagas?
No tengo horas libres (vagas). El tiempo todo estoy haciendo algo, mismo este algo sea pensar, observar, generar razonamientos y asociaciones entre lo pensado y lo observado, etc.
Quizá éste sea mi mayor conflicto en la vida; el no haber aprendido hasta ahora (y luego de tantas enseñanzas recibidas al respecto) a simplemente “estar” en algún lugar sin tener que intentar comprender desde allí mi existencia.












 “El Sueño de la Casa Propia" (o como hacer para no perder el sueño)”. 25 al 26 de abril de 2011. Festival Fora do Eixo, Brasilia,  Brasil. Registros fotográficos tomados por Philipe Nagô.








Deseo Cero”. 24 al 27 de Mayo de 2011. Encuentro Independiente de Performance (E.P.I.), Lota, Chile. Registro fotográfico tomado por Deborah Dêgêlê.





- “Deseo Cero”. 24 al 27 de Mayo de 2011. Encuentro Independiente de Performance (E.P.I.), Lota, Chile. Registro fotográfico tomado por Mario Moreno Krauss.





“Dos Desnudos”. 7 de Diciembre de 2008. Intervención Performática en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Argentina. Registro fotográfico tomado Flor Firvida.




















 “Pes(o)soa de Carne e Osso”. 28 de Septiembre de 2010. Festival MOLA (Mostra Osso LatinoAmericana de performances urbanas), Salvador de Bahía, Brasil. Registros fotográficos tomados por Juan Montelpare.






Santiago Cao: (Bs. As., Argentina, 1974). Estudió Licenciatura en Artes Visuales en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte) donde además ejerce desde el año 2008 como profesor de la asignatura Lenguaje Visual. Realizó también estudios de la Lic. en Psicología y experimentó con Teatro, Literatura, Clown y Espectáculos Callejeros. Trabaja con su cuerpo desde la Performance e Intervenciones Urbanas con especial interés en las acciones duracionales para -a modo de rito de paso- trascender de un estado de conciencia a otro. Es en la duración donde pretende, mediante acciones de des(velo), recortar una porción del contexto generando y generándose cuestionamientos sobre los consensos sociales, provocando al espectador a participar, tornándolo de esta manera en Interactor.

Ha participado en diversos festivales internacionales de Intervención Urbana y Performance, así como también intervenido el flujo urbano de manera independiente y autónoma desde el 2003 en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Coordina desde el 2008 la “Residencia Artística El Puente” (barrio de La Boca, Bs. As.) y junto a Soledad Sánchez Goldar, Eduardo Lemu Martínez y Celeste Sánchez Goldar co-organiza “nómades, Festival Itinerante de Performance e Intervenciones Urbanas



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